En RESTAURANTE EL GALLO sabemos de la importancia de la dieta mediterránea, por eso, todos nuestros platos están basados en ella.
(Ver nuestro menú).
El secreto de la dieta mediterránea es mantener un buen equilibrio entre los diferentes elementos nutritivos, vegetales (cereales, hortalizas y frutas), cantidades reducidas de alimentos animales (en la mayoría pescado) y las grasas vegetales (en particular aceite de oliva).
Todos estos alimentos tienen un contenido calórico generalmente bajo y bastante elevado en fibras (sobre todo las hortalizas, frutas y legumbres), con la consecuencia de que las comidas sacian sin exceder en calorías y, por lo tanto, reducen los riesgos de obesidad.
El Mediterráneo es rico en plantas aromáticas como la albahaca, la menta, el romero, la salvia, el perejil, el ajo, etc., y el uso del tomate permiten enriquecer los alimentos con sabores agradables, que facilitan la digestión, al reducir el uso de elementos grasos como condimento.
No cabe duda que el aceite de oliva es la grasa de mayor importancia en la dieta mediterránea, capaz de influir sensiblemente sobre la calidad de los alimentos gracias a sus particulares propiedades organolépticas. Su uso habitual, por otro lado, favorece el mantenimiento en buenas condiciones del sistema digestivo y cardiocirculatorio.