|
Todo empezó con una pequeña taberna en el centro del pueblo, llamada El Gallo, apodo que le pusieron a mi marido por que siempre estaba peleando y aun sigue igual... el negocio iba muy bien puesto que no había mas bares en el pueblo ni más diversión que reunirse en el bar tomándose un cubata de coñac escuchando una canción en vinilo en la antigua máquina.
Como la cosa iba bien y la familia crecía pensamos en comprar una casa mas grande para vivir mejor porque la casa de la plaza era demasiado pequeña para todos. Gracias a la máquina de discos y las ganancias reunimos 500.000 ptas. Para comprar un solar a las afueras del pueblo, el solar costaba un millón, así que nos tuvimos que entrampar, pero con la ilusión de tener mas comodidades para la familia y para estar juntos en el mismo hogar.
Una vez hecho el bajo de la casa, mi marido y mi hijo lo miraban y se decían uno al otro; ¿y si aquí montásemos un bar más grande y damos comidas? Porque decían que siempre han estado con muchas estrechuras y muchos agobios. Y viendo el bajo tan grande que salió y siempre viviendo dentro de una barra, daba mucha lastima dejarlo todo atrás. Y pensaron en montar aquí el nuevo Gallo. Casi casi a la aventura y con muy poca infraestructura, era un chambao de Uralita y poco a poco se ha ido reformando. Se construyó el bar dejando la vivienda en segundo plano, y cuando pasaron dos años se terminó la planta de arriba que era la vivienda que se pensó construir en principio.
Se pasaron muchos apuros porque esto era muy grande y había muchas deudas, pero gracias a Dios, todos íbamos a una, por que aquí trabajaba toda la familia y salíamos palante. Se reformó de nuevo, se hizo el corredor de obra más grande, y poco a poco hemos ido haciendo mejoras.
Bueno, mejor dicho, han ido haciendo reformas, puesto que nosotros hace años que nos “jubilamos” aunque yo sigo estando en la cocina echando una mano, no me gusta estar parada y... mi marido pues se dedica al campo. Y ahora el bar lo llevan mis nietos, la tercera generación, por lo que estoy muy contenta de que no se haya perdido y de que mi familia tanga un trabajo seguro.
|